¿Cómo educar en el siglo 21?

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Las nuevas generaciones de internet, los niños y jóvenes de la era digital, se relacionan con una pantalla táctil más que en persona, creen que revisar un texto es pasar el corrector y que un vídeo de Youtube o una película salvará el siguiente examen.

 

Muchos de nosotros que hemos aprendido a usar con agilidad un diccionario de papel, calcular y resolver problemas matemáticos en nuestras cabezas, o leer varias fuentes de textos para encontrar la información requerida, ahora podemos elegir cómo enfrentar situaciones de distinta complejidad cognitiva sin quedarnos en blanco.s que en persona, creen que revisar un texto es pasar el corrector y que un vídeo de Youtube o una película salvará el siguiente examen.

¿Podemos decir lo mismo de nuestros hijos? ¿Cómo podemos guiarlos para que puedan adoptar los valores y los hábitos que se requieren para progresar en la sociedad actual y el mundo laboral que les espera?

Las instituciones educativas siguen apostando por una manera de aprender y estudiar que pone énfasis en el esfuerzo, sostiene una metodología de trabajo de complejidad progresiva, obliga a usar la memoria y a conceptualizar, comprender y leer entre líneas. Sin embargo, se toma la tecnología como en muchos casos como un elemento discordante y fácilmente asimilable a las rutinas del aula.

Podemos mirar la situación de otra manera: el bombardeo constante de información por múltiples canales determina que hoy los niños estén sobreinformados y desarrollen diferentes maneras de procesar la información.

¿Cómo podemos volver esto a nuestro favor?

Comprendiendo que tal vez por el exceso de estímulos entre otros factores, los chicos ahora maduran más rápido, o al menos buscan adelantarse a su próxima etapa evolutiva, se dan cuenta de todo y pueden adaptarse a las nuevas reglas de juego con mayor flexibilidad.

De la misma manera que algunas situaciones se hacen más evidentes: desde dificultades para organizar los estudios, bloqueos emocionales ante los exámenes, hasta trastornos de atención o de la lectoescritura, depresiones, o acoso escolar.

Más que nunca se trata de mirar globalmente a nuestros hijos en sus aspectos cognitivos, emocionales, relacionales y psicofísicos para poder verlos exactamente cómo son y dónde están en su camino evolutivo.Una mirada integradora que incluya las raíces familiares, las cuestiones educativas y los aspectos psicológicos.

 

www.asociaciondnt.org

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