Salta, pero con paracaídas! Del Miedo a la Felicidad.

 (EL MIEDO, el cual está presente desde el momento de nuestro nacimiento.

Es una emoción dolorosa, provocada por la proximidad de un peligro, real o imaginario, y que está acompañada por un vivo deseo de evitarlo y de escapar de la amenaza.

¡¡Adiós Miedo!!

Adios miedo

El miedo tiene una funcion adaptativa para las personas. El problema no está en tener o no miedo, sino en el efecto que éste tiene en nuestras vidas; esta función adaptativa nos permite reconocer amenazas a nuestro alrededor y prever soluciones. En este caso, el miedo estimula a realizar cambios para que lo “malo” en nuestro entorno no interfiera en nuestra vida.

Nuestras actitudes (formas de afrontar las situaciones) ante la vida están condicionadas en gran medida por las aptitudes (experiencias) y por lo que creemos (creencias), que hacen que nos comportemos de diversas maneras ante una situación que nos infunde temor: y van desde el hundimiento emocional (tristeza) hasta el pánico, pasando por la alarma, el terror, la parálisis…

Todos desde que somos pequeños hemos padecido la presión, con su sentido de la recompensa y el castigo por parte de padres, de profesores, amistades… y eso nos va generando heridas (inconsciente en la mayoría de lo casos, que van dejando poso) desde la infancia. Para el resto de nuestra existencia cargamos con esas heridas, y ponemos resistencia para que no se nos vuelva a dañar y creamos una barrera alrededor de nosotros:la barrera del miedo.

En casi todas nuestras motivaciones subyace (como he comentado, de manera inconsciente en la mayoría de las veces) algún tipo de temor que frena y condiciona nuestros actos.

El miedo toma diferentes formas

• A no poder. Debilidad (Es una Creencia)
• A no sentirse capaz. (Al fracaso)
• A la traición
• A perderlo todo
• Al cambio
• A la soledad
• Y un larguísimo etcétera

El miedo a fallar, la dificultad para hablar en público, el no poder defender nuestros límites, desempeñarnos mal en una entrevista de trabajo, etc, representan situaciones bastante cotidianas que encubren miedos profundos; la tendencia a atesorar, el ahorrar de manera excesiva, el privar a los hijos de algunas libertades, también reflejan inseguridades propias puestas en los demás.

Hay miedos más sutiles pero también más generalizados como el temor a no ser tenidos en cuenta, a ser juzgados, a la pobreza, al amor perdido, a la enfermedad, a la muerte, que terminan matizando nuestra personalidad y la manera en que vivimos.

Cuando el miedo es constante perdemos la confianza en nosotros mismos y en nuestra propia capacidad, nos sentimos incompetentes y abocados al fracaso. Además, los temores causan enfermedades, consumen la energía del cuerpo y producen desasosiego y pérdida de vitalidad.

El miedo sabotea la mente, la claridad, la eficacia, debilita el sentido de la valoración personal, y las acciones motivadas por el miedo, generalmente dejan una sensación de menosprecio personal. No hay forma de conservar la claridad en nuestro modo de pensar cuando nuestra mente está gobernada por el miedo.

El miedo nos aparta de la realidad

Como comenté en el post de la semana pasada “Conócete tus necesidades para ser más feliz”,  cuando tuve que dejar mi trabajo para que el personal que estaba a mi cargo pudiese seguir manteniendo su puesto (cambio de vida no esperado), pasé por un periodo de desubicación, desconcierto e incertidumbre que derivó en miedo, y cuando el miedo se hizo más constante (cierto tiempo continuado) perdí la confianza en mi misma y en mi propia capacidad, me sentí incompetente y abocada al fracaso. El miedo distorsiona la realidad.

Está comprobado (y pude vivir en primera persona) que los temores causan enfermedades, consumen la energía del cuerpo y producen ese desasosiego y pérdida de vitalidad que he comentado. Todo a causa de nuestro estado emocional. De ahí que sea cada vez más importante trabajar nuestra inteligencia emocional, para poder afrontar mejor situaciones que nos puedan afectar emocionalmente.

Se cree que un cierto grado de temor nos ayuda a progresar y que es un estímulo para el cumplimiento de nuestro deber. Pero yo no lo considero así. El temor no es bueno ni saludable. No es bueno justificar el miedo, ya que solo nos coacciona. Pero es mi humilde opinión.

Desde el miedo no puede surgir ni el conocimiento ni la sabiduría. El miedo nos aparta de la realidad y nos hace entrar en un mundo subjetivo, paralizante y desbordante. Muchos de nuestros problemas reside en que tenemos miedo porque nos aferramos a cosas y/o a personas que, por sí mismas, no se pueden “poseer”.

Tememos por nuestro buen nombre y posición (Necesidad de pertenencia o reconocimiento), por nuestra familia y posesiones (Necesidad de seguridad). A medida que adquirimos bienes, fama, poder… (cubrimos necesidades) adquirimos también el temor a perderlos y la constante preocupación de velar por salvaguardarlos.

«Nos convertimos en víctimas de nuestra propia ansia y ambición».

Quien posee teme, y éste es un defecto común, en distintos grados, de casi toda la humanidad. De aquí la importancia del concepto desapego (que veremos más adelante en otro post) en las personas emocionalmente inteligentes.

¡Debemos aprender a decir Adios! Por mucho que creamos que nos cueste.

¡¡Hola Felicidad!!

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Empieza a decir adiós

«Decir Adiós, se parece muchas veces a dar un salto en el vacío» 

Para que se disipe el temor es preciso ser conscientes de él. “Tomar  conciencia”.

Nuestra conducta suele estar siempre inspirada en la ignorancia del temor, y mientras nos hallemos en la oscuridad de la inconsciencia, el temor permanecerá donde está. Todos podemos llegar a gestionar nuestras emociones.

  1. Tenemos primero que pararnos.
  2. Realizar un diálogo interno con nosotros mismos para descubrir la causa fundamental de nuestro miedo
  3. Tomar Conciencia…
  4. Pensar en qué es lo que nos afecta, de qué manera lo está haciendo…
  5. Qué podemos nosotros hacer para cambiar dicha situación
  6. Cuando a través de la realización del Diálogo Interno, llegamos a “ver” el proceso que da origen a nuestro miedo, o vemos sus múltiples causas, entonces, esa percepción misma pone fin a la causa (inconscientemente).

Debemos estar alertas al miedo porque es una conmoción, no sólo biológica-orgánica, sino que es también una conmoción para el cerebro. Puede ser momentánea o continuar en diferentes formas, con distintas expresiones, distintas modalidades…

El presente y la construcción del futuro se nos hace imposible si tenemos cuentas pendientes con el pasado. Lo primero que debemos hacer es resolver asuntos pendientes (afrontar el duelo), esto es necesario para liberar la energía que nos bloquea.

Sal de tu zona de confort

 «Cuando nos basamos en el miedo actuamos para evitar que pase algo»

Zona de confort, es la zona delimitada por el miedo al cambio. Es la zona que conocemos y en la que nos encontramos seguros y confortados. Tu zona de confort está definida por lo que conoces, lo que hay fuera es lo desconocido, lo que da miedo.

¿Realmente quieres cambiar y hacer desaparecer tus miedos?

Para ello debes prestar atención a tus quejas Si te quejas de algo, es lo que tienes que cambiar para salir de tu zona de confort.

  • Si tienes un objetivo que no logras por falta de tiempo… prioriza.
  • Si estás triste y te quejas porque no sabes por qué… averígualo.
  • Si te quejas de tu trabajo… busca alternativas.

Tu fuerza complementaria al miedo: La motivación

 «Los enemigos son grandes según el miedo que nos producen. No tengas miedo a nada ni a nadie nadie y no tendrás enemigos» Francisco García Salve

El miedo y la motivación son las dos caras de una misma moneda. El miedo nos moviliza (o inmoviliza si es extremo) para evitar una amenaza, y la motivación nos moviliza para conseguir un fin. Nuestros miedos provienen de nuestras motivaciones.

Tenemos miedo al fracaso cuando estamos orientados (motivados) por el logro. Tenemos miedo a la soledad (al rechazo) cuando lo que buscamos es afiliación. Tenemos miedo a la pérdida del nuestro poder, cuando éste es el que nos motiva. Es imprescindible identificarlos, gestionarlos y así poder comprender nuestro comportamiento o conducta.

El cambio comienza con el conocimiento de nosotros mismos, la gestión de ese conocimiento, el conocimiento de los demás y la gestión de nuestra relación con los demás. Estos son pilares de la inteligencia emocional.

Por ejemplo si decidimos comprar un coche para evitar que nos juzguen y/o nos humillen, o nos casamos para evitar que digan que no soy buena persona, o que evito centrar la cabeza, realmente estamos evitando un juicio (miedo), pero este tipo de decisiones se pagan con el tiempo.

«Cuando nos basamos en una motivación interna para hacer algo, no hay garantías de que luego no nos arrepintamos, pero al menos hay mas posibilidad de terminar haciendo algo que realmente queremos».

Conócete a ti mismo…
…para vencer el miedo y ser más feliz

Por todo esto es muy importante conocerse a sí mismo para poder tener motivaciones, reconocer qué nos gusta, cuales son nuestros deseos reales, tener experiencias agradables que nos permitan desarrollar la intención de repetirlas, y que también nos permitan tener una idea propia de lo que es el mundo.

Cuanto más nos basemos en información propia, mas probabilidad hay de tener motivaciones, y cuanto más nos basemos en la información procedente de los demás, se aumentan los temores y la necesidad de tener que cumplir estándares para evitar el juicio.

Para funcionar por motivaciones también se requiere dejar de ser en exceso complacientes con los demás y empezar a complacernos a nosotros mismos, asumir la responsabilidad de nuestra propia felicidad aunque por ello recibamos críticas, claro está, siempre respetando los limites de quienes nos rodean, evitando invadir a otros.

Salta, pero con paracaídas

«No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo» Nelson Mandela

Para tomar una decisión de cambio, hace falta decisión y superar el miedo… pero prepárate para ello, giros drásticos de 180 grados son peligrosos.

Decide con el corazón, y planifica con la cabeza.

Hacia la felicidad

“La felicidad es una elección y no está condicionada a tu situación.” Pedro Sifontes

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¿Has sentido como que la felicidad se escapa de tu vida?
¿Parece que estuvieses navegando contra la corriente?
¿Crees que la felicidad se ha ido de tus manos?

Déjame recordarte que la felicidad no va a llegar a tu vida por lo que te pase o acontezca en tu exterior, sino que viene por lo que pasa internamente, dentro de ti. Es cuestión de elección.

¿Por que me pasa esto a mí? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Hay un mañana para mí?

En muchas ocasiones, me he realizado estas preguntas a causa de mi situación laboral pasada y otros diversos temas, y yo sola me he “martilleado” la cabeza repitiéndomelas miles de veces. El llamado “autoboicot” que comenté en el artículo de la semana pasada.

A veces la vida nos pone delante situaciones que en ese momento no entendemos y sufrimos por ellas, pero pueden ser momentos que si hacemos un esfuerzo y sacamos fuerzas (aunque sintamos dolor y miedo) podemos encontrarnos con nosotros mismos y luchar por cambiar la situación, o luchar para alcanzar un sueño,  por ese trabajo, por esa familia, por las cosas que nos hacen feliz, y cuando pasa el tiempo todo lo vemos con otros ojos porque vemos el aprendizaje que adquirimos y en ese momento no percibíamos.

Hazte estas  dos preguntas:

¿Qué es lo que te hace feliz?
¿Cuáles son los sueños que vas a perseguir?

En el fondo todos los seres humanos estamos en una continua búsqueda de la felicidad, pero en términos generales creemos que “Hacer” o “Tener” nos lleva al “Ser”
.

La vida puede darse en tres niveles : El “Ser” , el “Hacer” y el “Tener”.  Estos tres niveles forman una coherencia y están relacionados entre si. Lo que comúnmente las personas pensamos es que a partir de “Tener” podremos “Hacer”, para luego “Ser”, sin embargo funciona al revés. Primero hay que ser para luego hacer y así tener.
descargaSi quieres “Ser Feliz”, ¡comienza a serlo!, olvida lo pasado, deja a un lado las quejas, deja de criticarte,  de juzgarte, condenarte…, porque hoy tu puedes ser feliz, independientemente de las cosas que tengas o no tengas.

Las personas que son felices eligieron ser felices, ellos valoran la vida y decidieron cambiar su destino a través de la forma de ver las cosas.

«Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.»Albert Einstein

Es cuestión de elección. ¡TU ELIGES!

www.asociaciondnt.org

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